Lubricantes

Actívalo para preguntar con tus palabras, aunque no sepas cómo se llama lo que buscas.

Ejemplos: "algo para durar más", "masaje romántico en pareja", "juguete silencioso para principiantes"

Juegos: cómo elegir

Los juegos eróticos resuelven un problema muy concreto: hablar de lo que uno quiere es difícil, y un juego lo vuelve fácil porque pone las palabras en la mesa sin que nadie tenga que exponerse primero. Esa es su función real, más allá del entretenimiento.

Funcionan especialmente bien en dos situaciones. Cuando la rutina se instaló y cuesta salir de lo conocido. Y cuando la pareja es nueva y todavía no hay confianza suficiente para pedir en voz alta.

Encontrarás varios formatos. Los dados, que son la entrada más simple y no requieren explicación. Las cartas y retos, que proponen acciones de dificultad progresiva. Los juegos de mesa, más largos y pensados para una noche completa. Y las cajas de preguntas, que van hacia la conversación más que hacia la acción.

Como regalo funcionan muy bien porque son discretos: la caja no anuncia lo que contiene.

Un consejo: acuerden antes que cualquiera puede pasar un turno sin dar explicación. El juego solo cumple su función si nadie se siente obligado, y esa regla simple es la que hace que valga la pena repetirlo.