Lubricantes

Actívalo para preguntar con tus palabras, aunque no sepas cómo se llama lo que buscas.

Ejemplos: "algo para durar más", "masaje romántico en pareja", "juguete silencioso para principiantes"

Anales: cómo elegir

El sexo anal necesita lubricante siempre, sin excepción, y esta es la diferencia práctica más importante con el sexo vaginal: el recto no produce lubricación propia. Un lubricante común se absorbe rápido y deja fricción justo donde el tejido es más delgado y más fácil de lastimar.

Por eso las fórmulas anales son distintas. Son más densas, para crear una capa que no se desplaza; duran más, para no interrumpir; y muchas incluyen ingredientes que aportan deslizamiento prolongado.

Sobre los desensibilizantes conviene una advertencia honesta que casi ninguna tienda da: reducen la sensación, pero el dolor durante el sexo anal es información útil —está avisando que algo va demasiado rápido o demasiado grande—. Anular esa señal permite continuar cuando habría que parar. Si los usas, hazlo con calma y con más preparación, no con menos.

Aplica en cantidad abundante, dentro y fuera, y reaplica en cuanto notes fricción. Nunca esperes a que empiece a molestar.

Los de base agua son compatibles con preservativos y juguetes de silicona; los de silicona duran más pero no van con juguetes de ese material.